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6 enero, 2022

COVID-19: frente a la explosión de contagios, Argentina acorta los días de aislamiento para casos positivos y contactos estrechos en vacunados

BUENOS AIRES, ARG.- En lo que representa una fase inédita de su gestión de la pandemia, Argentina enfrenta un récord histórico de contagios diarios del virus SARS-CoV-2 con restricciones limitadas e incluso con aislamientos más cortos para acelerar la reinserción laboral de casos positivos y contactos estrechos vacunados, en un contexto de centros de testeo desbordados por la demanda pero una proporción de hospitalizados y fallecidos por esa causa mucho menor a la registrada en las dos anteriores olas.[1]

Este miércoles 29 de diciembre, el país notificó 42.032 nuevos casos de COVID-19, alrededor de 8.000 más que el día anterior y la cifra más alta desde el comienzo de la pandemia, superando el anterior récord del 27 de mayo pasado, con 41.080 contagios confirmados. La diferencia más evidente entre ambas fechas son el número de hospitalizaciones y fallecimientos: mientras en las últimas 24 horas hubo 26 decesos y solo 34,9% de las camas de cuidados intensivos están ocupadas, en aquel pico de la segunda ola habían fallecido 551 personas y la ocupación superaba el 76%.

Aunque todavía no hay análisis genómicos definitivos que lo confirmen, autoridades y epidemiólogos sospechan que el brusco incremento de contagios (con un aumento en los casos diarios que casi se multiplicó por 20 en menos de un mes y una tasa de positividad de los testeos que incrementó en ese lapso del 5% al 30%) puede atribuirse en parte a la circulación comunitaria de ómicron sobre el “piso” de la de delta.

“La variante ómicron tiene una transmisibilidad mucho más alta y una letalidad menor, por eso se está viendo un aumento exponencial del número de casos, pero un número menor de internaciones y de muertes”, señaló este miércoles 29 la Dra. Carla Vizzotti, ministra de Salud de Argentina. En Argentina, el 71,1% de la población completó el esquema de vacunación, según Our World in Data, aunque entre los mayores de 60 años la proporción supera el 90%.

Expertos también atribuyen el repentino repunte de nuevos casos a la relajación de las medidas de salud pública, en combinación con múltiples encuentros sociales por las festividades de fin de año.

“¿Es casualidad que esta nueva ola aparece ʹotra vezʹ en verano en épocas de reuniones? Obviamente no. Las reuniones de fin de año no solo son espacios de transmisión entre personas, también entre grupos y familias. Esa es la clave de los contagios masivos y extendidos”, aseguró en su cuenta de Twitter Ernesto Resnik, Ph.D., un biólogo molecular e inmunólogo argentino radicado en Estados Unidos y activo analista de la pandemia en redes sociales.

Sin embargo, las autoridades nacionales han descartado por ahora confinamientos o mayores restricciones en viajes o actividades laborales, culturales, sociales o recreativas, más allá de la implementación a partir del 1 de enero de 2022 de un pase sanitario nacional que acredite el esquema de vacunación completo en mayores de 13 años como requisito para acceder a locales bailables o fiestas en espacios cerrados, así como para participar de viajes grupales o eventos masivos con más de mil personas.

Algunos distritos han dispuesto medidas adicionales o alternativas. La Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, resolvió este miércoles adelantar la tercera dosis de la vacuna de 5 a 4 meses después de la segunda dosis.

Reducción del tiempo de aislamiento

Pocas horas antes de conocerse el récord de casos, el gobierno nacional consensuó con las autoridades sanitarias provinciales una recomendación para acortar los días de aislamiento en personas contagiadas o expuestas que hayan completado su vacunación (con menos de cinco meses de haber recibido la segunda dosis o el refuerzo), bajo el siguiente criterio:

  • En casos confirmados, los pacientes deberán aislarse durante 7 días más otros 3 “de cuidados”, como no concurrir a eventos masivos y usar mascarilla casi de manera permanente. Antes, el aislamiento era de 10 días.
  • En contactos estrechos asintomáticos, las personas deberán aislarse durante 5 días más otros 5 días de cuidados. Antes, el aislamiento era de 10 días o 7 días más resultado negativo del testeo al cabo de ese lapso. En el caso específico de los profesionales de salud y otros trabajadores en contacto con personas de riesgo, “se podrá indicar la realización de test diagnóstico negativo al quinto día”, aunque no se establece como obligatorio.
  • En cambio, aquellos sin vacunación o con esquema incompleto deberán seguir el lineamiento anterior: 10 días de aislamiento en casos confirmados y contactos estrechos (aunque, en ese último caso, también tendrán la alternativa de 7 días más la realización de test y 3 días de cuidados).

La medida está en línea con recientes cambios en las recomendaciones de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos. El acortamiento o incluso la eliminación de los aislamientos también está siendo adoptado, contemplado o discutido por otros países, como España y Reino Unido.

“Es una medida razonable, porque estas variantes nuevas son aparentemente menos contagiosas. Puede ser discutible, pero está inserto en este contexto de una historia dinámica que estamos escribiendo. Y con una alta cobertura de vacunación, tal vez estemos llegando a un buen punto de esa tan esperada inmunidad (de grupo)”, comentó a Medscape en español el Dr. Lautaro De Vedia, expresidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

Dr. Lautaro De Vedia

Pero otros especialistas no están tan de acuerdo. “No encuentro ninguna evidencia epidemiológica que justifique esa medida. El miedo es que el alta temprano o prematura contribuya a generar nuevos contagios en la comunidad, y no tenemos evidencia para decir que sí o que no. Ni siquiera sabemos en qué medida las vacunas disminuyen la capacidad de contagio con ómicron”, dijo a Medscape en español el Dr. Rubén Roa, médico de familia, maestro en epidemiología y analista de la pandemia en su blog.

Dr. Rubén Roa

“Si se establece una diferencia entre los vacunados y los que no, es porque se supone que los primeros tienen una depuración viral más rápida o una menor carga. Pero quien emite la orden o la recomendación tiene que dar una explicación, y hasta ahora no la escuché”, añadió el Dr. Roa, quien también es profesor de la Universidad Maimónides, en Buenos Aires.

En una columna reciente, el Dr. Eric Topol, editor jefe de Medscape, criticó los recortes en los días de aislamiento propuestos por el CDC con argumentos similares y también alertó que no tomaban en cuenta la gran variabilidad interpersonal en términos de carga y depuración viral.

Otros “efectos colaterales” posibles de las nuevas medidas es que transmitan el mensaje equivocado de que las mascarillas forman parte de los cuidados que deben adoptar solo los casos positivos o contactos estrechos, cuando en realidad deberían ser usadas por toda la población en muchos ámbitos, añadió el Dr. Roa.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5908324#vp_1


Créditos: Comité científico Covid

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