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9 abril, 2021

¿Quieres saber cómo se va a superar esta pandemia? La clave puede estar en la historia

“Las pandemias tienen el potencial de conmocionar a las sociedades para que adopten nuevos estilos de vida. La peste negra, por ejemplo, provocó el fin de la servidumbre feudal y el ascenso de la clase media en Inglaterra. No obstante, un brote de enfermedad también puede hacer que los gobiernos redoblen la represión y el fanatismo, como cuando Estados Unidos utilizó como chivo expiatorio a los estadounidenses de origen asiático durante las epidemias de peste del siglo XIX.

La historia no puede decirles a los políticos y activistas estadounidenses con exactitud cómo responder a la COVID-19; más bien ofrece ejemplos de lo que no se debe hacer. Sin embargo, los brotes en la Sudáfrica del siglo XX, la Inglaterra medieval, la antigua Roma y otros lugares pueden ofrecer algunas lecciones para quienes trabajan con el fin de curar los daños de la COVID y forjar una sociedad más justa tras su paso.

Hace cinco años, la historia de las pandemias fue un punto de partida para mí, una inspiración, y poco más. Ahora es algo más urgente: representa lo que podemos esperar en estos tiempos oscuros, así como lo que nos espera si no actuamos. A continuación enumero algunas lecciones aprendidas.

Adaptarse

La peste negra, una pandemia causada por la bacteria Yersinia pestis que se extendió por Asia, África y Europa a partir de 1346, fue “sin duda la crisis sanitaria más catastrófica de la historia”, dijo en una entrevista Mark Bailey, historiador y autor de After the Black Death: Economy, Society, and the Law in Fourteenth-Century England. En Inglaterra, la peste mató a cerca del 50 por ciento de la población en 1348 y 1349; en el conjunto de Europa, las estimaciones oscilan entre el 30 y el 60 por ciento. La magnitud de la mortandad fue un impacto enorme, aunque sus efectos fueron mucho más allá. Como dijo Monica Green, historiadora de la medicina que se ha especializado en la Europa medieval: “¿Quién va a recoger la cosecha si la mitad de la gente desapareció?”….si “la resiliencia en una pandemia es hacer frente, “posteriormente, la resiliencia económica y social consiste en adaptarse”. La lección moderna sería: “Adaptarse a la nueva realidad, al nuevo paradigma, a las nuevas oportunidades, es la clave”.

Combatir la desigualdad

El avance hacia una mayor igualdad económica en Inglaterra tras la peste puede haber sido un poco atípico: a lo largo de la historia, las epidemias tienden a intensificar las desigualdades sociales existentes.

En 1901, por ejemplo, cuando una epidemia de peste azotó Sudáfrica, “miles de sudafricanos negros fueron expulsados a la fuerza de Ciudad del Cabo bajo la suposición de que su libre circulación estaba influyendo en la propagación de la peste dentro de la ciudad”, dijo Alexandre White, profesor de sociología e historia de la medicina cuyo trabajo se enfoca en la respuesta a las pandemias. Esa expulsión sentó las bases de la segregación racial de la época del apartheid.

Estados Unidos también tiene un historial de políticas discriminatorias durante las epidemias, como la focalización en las comunidades asiático-estadounidenses durante los brotes de peste de principios del siglo XIX y principios del XX en Hawái y San Francisco, y la lenta respuesta federal a la epidemia de VIH cuando parecía afectar sobre todo a los estadounidenses de la comunidad LGBTQ, dijo White. Ese tipo de decisiones han ampliado no solo la desigualdad, sino que también han obstaculizado los esfuerzos para combatir la enfermedad: ignorar el VIH, por ejemplo, permitió que se extendiera por toda la población.

Y ahora, Estados Unidos se enfrenta a una pandemia que ha enfermado y matado de manera desproporcionada a los estadounidenses de color, quienes conforman buena parte de la mano de obra esencial pero tienen menos probabilidades de acceder a la atención médica. Mientras los gobiernos federales y estatales gestionan el despliegue de las vacunas, el acceso a las pruebas y al tratamiento, y los paquetes de ayuda económica, es crucial aprender del pasado y dirigir las políticas que reduzcan las desigualdades raciales y económicas que hicieron que la pandemia fuera tan devastadora.

“Si los efectos del racismo y la xenofobia fueran menos sistémicos en nuestra sociedad, probablemente veríamos menos muertes como resultado de la COVID-19”, comentó White. “La intolerancia es, de manera sustancial, mala para la salud pública”.

Adoptar la innovación inesperada

Aunque las pandemias han reafirmado viejos prejuicios y modos de marginación, también han generado cosas nuevas, especialmente en cuanto al arte, la cultura y el entretenimiento.

La peste negra, una pandemia causada por la bacteria Yersinia pestis que se extendió por Asia, África y Europa a partir de 1346, fue “sin duda la crisis sanitaria más catastrófica de la historia”. En Inglaterra, la peste mató a cerca del 50 por ciento de la población en 1348 y 1349; en el conjunto de Europa, las estimaciones oscilan entre el 30 y el 60 por ciento. La magnitud de la mortandad fue un impacto enorme, aunque sus efectos fueron mucho más allá. Como dijo Monica Green, historiadora de la medicina que se ha especializado en la Europa medieval: “¿Quién va a recoger la cosecha si la mitad de la gente desapareció?”….si “la resiliencia en una pandemia es hacer frente “posteriormente, la resiliencia económica y social consiste en adaptarse”. La lección moderna sería: “Adaptarse a la nueva realidad, al nuevo paradigma, a las nuevas oportunidades, es la clave”.

“Las pandemias son tanto catástrofes como oportunidades”. En los próximos años, el mundo se enfrentará a la trágica oportunidad de reconstruirse tras la COVID-19. Si aprendemos las lecciones de la historia, quizá podamos hacerlo de una manera más justa, más inclusiva e incluso más alegre que el pasado que nos hemos visto obligados a superar.

https://nyti.ms/31VJuYc

 


Créditos: Comité científico Covid

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