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17 diciembre, 2021

Tranquilizan datos sobre miocarditis infrecuente después de la vacunación contra la COVID-19

Los adolescentes y adultos menores de 21 años que desarrollan miocarditis después de la vacuna de ARN mensajero contra la COVID-19 suelen presentar datos anormales en la resonancia magnética cardiaca, pero la mayoría tiene una evolución clínica leve con rápida resolución de los síntomas, se concluye en un nuevo estudio publicado en Circulation.[1]

“Este estudio apoya lo que hemos estado observando. Las personas identificadas y tratadas de forma temprana y adecuada por la complicación infrecuente de miocarditis relacionada con la vacuna contra la COVID-19 suelen presentar solo casos leves y tiempos de recuperación cortos”, manifestó en un pódcast el Dr. Donald M. Lloyd-Jones, presidente de la American Heart Association (AHA).

“Los datos siguen indicando de forma abrumadora que los beneficios de la vacuna contra la COVID-19 superan con creces cualquier riesgo muy infrecuente de efectos adversos de la vacuna, incluida la miocarditis”, añadió el Dr. Lloyd-Jones.

Utilizando datos de 26 centros médicos pediátricos de Estados Unidos y Canadá, los investigadores revisaron las historias clínicas de 139 pacientes menores de 21 años con sospecha de miocarditis al cabo de un mes de haber recibido la vacuna contra la COVID-19.

Hicieron las siguientes observaciones clave:

  • La mayoría de los pacientes era de sexo masculino (90,6%), caucásicos (66,2%) y con una media de edad de 15,8 años.
  • En 136 pacientes (97,8%) se sospechó miocarditis tras la aplicación de la vacuna de ARN mensajero y en 131 (94,2%) tras la vacuna de Pfizer/BioNTech; en 128 casos (91,4%) se sospechó miocarditis tras la segunda dosis.
  • Los síntomas comenzaron en una mediana de 2 días (intervalo: 0 a 22 días) después de la administración de la vacuna.
  • El dolor torácico fue el síntoma más frecuente (99,3%), con fiebre en 30,9% de los pacientes y disnea en 27,3%.
  • Los pacientes fueron tratados con antiinflamatorios no esteroideos (81,3%), inmunoglobulina intravenosa (21,6%), glucocorticoesteroides (21,6%), colchicina (7,9%) o ningún tratamiento antiinflamatorio (8,6%).
  • Veintiséis pacientes (18,7%) fueron ingresados en la unidad de cuidados intensivos; dos recibieron apoyo inotrópico/vasoactivo, ninguno requirió oxigenación mediante membrana extracorpórea ni falleció.
  • La mediana del tiempo de hospitalización fue de 2 días.
  • Un total de 111 pacientes tenía troponina I elevada (8,12 ng/ml) y 28 tenían troponina T elevada (0,61 ng/ml).
  • Más de dos tercios (69,8%) tenían electrocardiogramas anormales o arritmias (7 con taquicardia ventricular no sostenida).
  • Veintiséis pacientes (18,7%) tenían una fracción de eyección del ventrículo izquierdo < 55% en el ecocardiograma; la fracción de eyección del ventrículo izquierdo se había normalizado en los 25 que volvieron para seguimiento.
  • Setenta y cinco de 97 pacientes (77,3%) que se sometieron a una resonancia magnética cardiaca en una mediana de 5 días desde el inicio de los síntomas tenían resultados anormales; 74 (76,3%) tenían una intensificación tardía de gadolinio; 54 (55,7%) presentaban edema miocárdico y 49 (50,5%) cumplían los criterios de Lake Louise para el diagnóstico de miocarditis.

“Estos datos parecen indicar que la mayoría de los casos de sospecha de miocarditis relacionada con la vacuna contra la COVID-19 en personas menores de 21 años es leve y se resuelve con rapidez”, comentó el autor para correspondencia, Dr. Dongngan Truong, de la División de Cardiología Pediátrica de la University of Utah y el Primary Children’s Hospital, en Salt Lake City, Estados Unidos.

“Estamos muy contentos de ver este tipo de recuperación. Sin embargo, continuamos a la espera de más estudios para comprender mejor los resultados a largo plazo de los pacientes que han sufrido miocarditis relacionada con la vacuna contra la COVID-19. También debemos estudiar los factores de riesgo y mecanismos de esta rara complicación”, añadió el Dr. Truong.

El Dr. Lloyd-Jones destacó que estos resultados apoyan la postura de la American Heart Association de que las vacunas contra la COVID-19 son “seguras, muy eficaces y fundamentales para salvar vidas, proteger a nuestras familias y comunidades contra la COVID-19 y poner fin a la pandemia”.

El estudio no recibió financiación.

El Dr. Truong da consultorías a Pfizer sobre miocarditis relacionada con la vacuna. En el artículo original aparece una lista completa de los conflictos de intereses de los autores.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5908219#vp_1


Créditos: Comité científico Covid

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