Close

30 noviembre, 2021

COVID-19: el resumen semanal (19 al 25 de noviembre de 2021)

Sublinaje de delta AY.4.2 y nueva variante en Sudáfrica

El sublinaje o subvariante de delta AY.4.2, responsable de 12% de los aislamientos secuenciados en Reino Unido y ya detectado en cuatro decenas de países, parece ser algo más transmisible que el linaje dominante de delta (AY.4), pero solo un tercio de los pacientes infectados tiene los síntomas clásicos de COVID-19, como cefalea, tos y fiebre, según el estudio REACT-1.

Los investigadores destacaron que las personas asintomáticas podrían aislarse menos a sí mismas, pero también que al presentar menos manifestaciones clínicas podrían transmitirlo con menos facilidad a través de la tos y también es poco probable que se enfermen gravemente.

En tanto, la aparición en Sudáfrica de ómicron (B.1.1.529), una nueva variante de preocupación, con una “inusual constelación de mutaciones” volvió a encender las alarmas, aunque todavía se ignora su impacto potencial, reportó este jueves 25 la BBC.

La OPS advierte sobre la necesidad de tomar precauciones en las fiestas

Ante la llegada de la próxima temporada de fiestas y vacaciones, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) exhortó a vacunarse cuando llegue el turno y también adoptar y respetar todas las medidas de salud pública para no sufrir los repuntes que se verificaron en la región el año pasado. “Es necesario mantener las medidas de protección, principalmente cuando después de largo tiempo tenemos la posibilidad de reencontrarnos. Pero esa es una oportunidad para el virus de que pueda transmitirse a más personas”, alertó el Dr. Ciro Ugarte, director de Emergencias de la OPS.

“Si planea ver a sus seres queridos durante las fiestas, limítese a reuniones pequeñas y al aire libre, siempre que sea posible. Si no hay más remedio que reunirse en el interior, abra sus ventanas para que pueda circular el aire”, sugirió la Dra. Carissa F. Etienne, directora del organismo. Otros países también alentaron a su población a tomar precauciones y dispusieron medidas adicionales para contener el alza de contagios. En Francia, por ejemplo, un decreto reinstaura la obligación de usar mascarilla en lugares públicos cerrados y también faculta a los prefectos a obligar su empleo en eventos al aire libre, como mercados navideños.

El peor daño cardiovascular de la pandemia no lo produce el virus

COVID-19 se ha asociado con casos de miocarditis, arritmias, vasculitis, espasmo coronario y trastornos de la coagulación. Sin embargo, el mayor impacto de la pandemia sobre la salud cardiovascular no lo ha ocasionado el daño directo del virus SARS-CoV-2, sino su efecto disruptivo sobre la atención médica, evaluó el Dr. Carlos Macaya Miguel, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos y catedrático de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, España, durante una conferencia magistral en el XXXII Congreso Mexicano de Cardiología 2021.

“La pandemia de COVID-19 ha conducido a un descenso en la cifra de admisiones por problemas agudos cardiovasculares; esta reducción ha sido en el número de procedimientos, se ha acortado la estancia hospitalaria, pero han aumentado los tiempos de los síntomas al llegar al tratamiento hospitalario. Y aunque el impacto sobre el pronóstico de los pacientes necesita ser cuantificado mejor, ya todos los indicios nos dicen que vamos mal en ese sentido y que tendrá un costo en mayor insuficiencia cardiaca”, aseguró.

Si las vacunas fueran intranasales “no se necesitaría segunda dosis”

Si las vacunas contra la COVID-19 fueran intranasales y no intramusculares, inducirían una fuerte inmunidad de mucosa en el sitio de ingreso del virus (tracto respiratorio) y “seguro que no se necesitaría una segunda dosis. Lo que sucede es que a las agencias reguladoras no les gusta la ruta intranasal, por proximidad al cerebro, piensan que puede haber un traspaso hematoencefálico de materiales y eso que solo se ha notificado un par de casos”, señaló el virólogo español Luis Enjuanes, Ph. D., del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en Madrid, España.

Enjuanes ha desarrollado una vacuna basada en un ARN que se autoamplifica y que en estudios en ratones protege mejor por la vía intranasal. Más adelantada parece estar una versión por esa vía de Sputnik V: el presidente Vladimir Putin informó este miércoles 24 que se había ofrecido como voluntario para una prueba con una vacuna administrada mediante espray nasal y desarrollada por el Gamaleya Research Institute of Epidemiology and Microbiology de Moscú, Rusia, según publicó CNN.

Vacuna en niños: más contagios, aprobación de EMA y reticencia de médicos

Los casos de COVID-19 en niños aumentaron en los Estados Unidos por tercera semana consecutiva, llegando a 142.000 nuevos casos entre el 12 y 18 de noviembre, informaron la American Academy of Pediatrics y la Children’s Hospital Association. Y aunque también avanza el ritmo de vacunación en los niños de 5 a 11 años, solo 1 de cada 10 recibió al menos una dosis.

En Europa, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomendó este jueves 25 la vacuna de Pfizer/BioNTech para ese segmento etario al considerar que los beneficios superan los riesgos.

En tanto, una encuesta de Medscape respondida por 1.200 profesionales de la salud estadounidenses mostró elevados niveles de reticencias o dudas. Entre los médicos encuestados que tienen hijos de 5 a 11 años: 30% dijo que no querría que fueran vacunados y 9% manifestó no estar seguro, casi la misma proporción que entre farmacéuticos. En el caso de enfermeros, las cifras respectivas subieron a 45% y 13%. No es una buena señal. La vacuna en niños probó ser segura, inmunogénica y efectiva, y la vacunación generalizada en todos los grupos de edad “es esencial en los esfuerzos para reducir la pandemia”, comentó el Dr. Jesús Hernández Tiscareño, miembro del comité editorial de Pediatría de Medscape en español.

Las infecciones en vacunados suelen ser más leves, pero pueden tener consecuencias

Las personas complemente vacunadas que contraen COVID-19 (algo que en inglés se conoce como infección breakthrough) tienden a tener cuadros más leves, pero eso no necesariamente significa que sean benignas. Un nuevo estudio en veteranos de Estados Unidos constató que quienes enfermaron habiendo sido inoculados tienen menor tasa de mortalidad y problemas de salud de largo plazo que los pacientes con COVID-19 que nunca se vacunaron.

Sin embargo, aun así tienen 53% más riesgo de fallecimiento y 59% de tener una nueva afección médica en un lapso de seis meses respecto de quienes no contrajeron la infección por SARS-CoV-2, por lo cual las consecuencias de esos contagios no son “triviales”, señalaron los autores en un artículo de preimpresión en Research Square.

Nuevos resultados negativos para colchicina, nuevos interrogantes

Un nuevo metanálisis de seis estudios que evaluaron la utilidad de colchicina en COVID-19 concluyó que el fármaco no tiene beneficios en términos de reducción de la mortalidad, prevención de hospitalizaciones en cuidados intensivos, requerimiento de asistencia respiratoria mecánica o duración de la estadía hospitalaria, según publicó RMD Open.

Sin embargo, para el Dr. Michael H. Pillinger, reumatólogo y profesor de bioquímica, medicina y farmacología molecular en NYU Grossman School of Medicine, en Nueva York, Estados Unidos, y coautor de uno de los estudios incluidos en el análisis (COLCORONA), las conclusiones pueden ser engañosas debido a que se tomaron en cuenta ensayos clínicos con un número muy disímil de participantes y que hicieron diferentes preguntas. El Dr. Pillinger dijo que todavía cree que la colchicina tiene valor potencial como una opción de tratamiento en COVID-19 leve, “especialmente para países con baja tasa de vacunación y falta de recursos. Sería desafortunado si metanálisis como este pusieran fin al uso de colchicina o al menos a su investigación adicional”.

Encefalopatías representan la mitad de las complicaciones neurológicas

Las encefalopatías representan casi la mitad de las complicaciones neurológicas en pacientes con COVID-19 y procesos neuroinflamatorios e inmunológicos, incluyendo endotelitis y la formación de autoanticuerpos contra objetivos neuronales y gliales, podrían jugar un papel en el mecanismo patológico, aseguró el Dr. Julian Bösel, presidente de la Deutschen Gesellschaft für Neurologische Intensivmedizin (Sociedad Alemana de Medicina de Cuidados Intensivos Neurológicos) en el congreso anual de la Deutschen Gesellschaft für Neurologie (Sociedad Alemana de Neurología).

Al igual que el resto de las manifestaciones neurológicas, pueden estar enmascaradas en pacientes en cuidados críticos por lo que hay que realizar una búsqueda activa, recomendó el Dr. Bösel. Respecto del tratamiento, señaló que hay informes cada vez mayores sobre el uso de plasmaféresis, inmunoglobulinas intravenosas, esteroides y tocilizumab. “Son prometedores, pero hasta ahora no hay estudios de terapia reales”, afirmó.

Inhibidores del sistema renina-angiotensina duplican riesgo de lesión renal

En pacientes hospitalizados con COVID-19 el tratamiento con inhibidores del sistema renina-angiotensina (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o bloqueantes de receptores de angiotensina) no tiene ningún efecto sobre las muertes por todas las causas a corto plazo, muestra una tendencia hacia la disminución del infarto de miocardio y aumenta casi al doble el riesgo de lesión renal aguda, según un metanálisis de 14 estudios clínicos liderado por la International Society of Hypertension y presentado en el Congreso de la American Heart Association (AHA) de 2021.

“Un mayor riesgo de lesión renal aguda no es del todo inesperado, ya que COVID-19, como muchas enfermedades infecciosas, puede provocar deshidratación e hipotensión, lo que hace que el riñón sea más vulnerable al efecto adverso de los inhibidores del sistema renina-angiotensina. Pero no hubo un aumento en la necesidad de diálisis, lo que indica que la lesión renal aguda observada fue en su mayoría transitoria y se resolvió con terapia”, comentó el Dr. Franz Messerli, profesor de medicina de la Universität Bern, en Berna, Suiza.

La pandemia redujo 15% el uso de antibióticos en Europa

Aunque en varios países se han reportado aumentos en las infecciones resistentes a antibióticos por su uso indiscriminado durante la pandemia, en la Unión Europea/Espacio Económico Europeo el consumo de estos fármacos se redujo 15% durante 2020, especialmente, debido a la caída en las consultas médicas y la reducción consecuente en las prescripciones, según datos de European Centre for Disease Control and Prevention (ECDC).

“COVID-19 permitió lograr, muy rápidamente, lo que planes de acción y programas para el uso apropiado de antibióticos solo han logrado muy parcialmente”, concluyeron autores de un informe que también documentó en ese año una reducción de 17% en utilización de antibióticos en Francia, siendo las penicilinas de amplio espectro (como amoxicilina) las categorías que experimentaron los descensos más marcados.

¿Confinamientos previos podrían hacernos más vulnerables a influenza?

Después de que los confinamientos y otras medidas de salud pública limitaron fuertemente la circulación del virus influenza desde marzo de 2020, los especialistas no se animan a anticipar cuál puede ser la situación en el próximo invierno (boreal). “En la influenza nada es predecible. Si vuelve a presentarse este invierno es posible que el virus no haya experimentado muchos cambios, pero también es posible que la falta de exposición al virus durante este tiempo haya ocasionado una pérdida de la inmunidad natural de la población”, opinó Amparo Larrauri, Ph. D., investigadora del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III (CNE-ISCIII), en Madrid, España.

En la temporada 2019-2020, en Estados Unidos hubo más de 22.000 decesos por influenza, pero la cifra se desplomó a cerca de 700 en la temporada 2020-2021. Nadie puede predecir qué ocurrirá este invierno, pero expertos instan a vacunarse simultáneamente contra la influenza y contra la COVID-19 “incluso en el mismo brazo, con una pulgada (2,5 cm) de distancia. La coadministración no va a amplificar ninguna reacción que pudiera tener a las vacunas contra la COVID-19”, señaló Litjen (L.J.) Tan, Ph. D., director de estrategia de Immunization Action Coalition, con sede en Saint Paul, Estados Unidos.

¿Los jóvenes no mueren por COVID-19? Mejor pensarlo dos veces

En Texas, Estados Unidos, COVID-19 fue la principal causa de muerte en personas de 25 a 44 años en el tercer cuarto de 2020, superando a los accidentes, las sobredosis de drogas y los suicidios. Y estos decesos fueron dramáticamente más comunes entre individuos hispánicos, según un nuevo estudio en JAMA Internal Medicine.

“Es un trabajo importante porque contrarresta una narrativa todavía omnipresente de que COVID-19 es una enfermedad de los adultos de edad avanzada, que los jóvenes pueden ignorar. Es cierto que han muerto menos jóvenes a causa de la COVID-19 que personas mayores, pero más personas jóvenes han muerto por COVID-19 durante la pandemia que por casi cualquier otra causa”, comentó el Dr. Perry Wilson, de la Yale School of Medicine, en New Haven, Estados Unidos.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5908113#vp_1


Créditos: Comité científico Covid

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *