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28 noviembre, 2021

Lo que sabemos sobre la nueva variante de preocupación: ómicron (B.1.1.529)

PARÍS, FRA. Identificada por primera vez en Sudáfrica, una nueva variante de SARS-CoV-2 denominada ómicron B.1.1.529 está causando preocupación mundial, hasta el punto de haber llevado a los estados a cortar sus vuelos de enlace con países del sur de África.  ¿Qué sabemos sobre esta variante y cómo es potencialmente peligrosa?

¿Dónde se detectó esta variante?

El 22 de noviembre, el National Institute for Communicable Diseases (NICD) de Sudáfrica identificó una variante de SARS-CoV-2, perteneciente al linaje B.1.1.529. Se detectó por primera vez en la región de Gauteng, con una frecuencia relativamente alta, “con más de 70% de los genomas secuenciados (N = 71) provenientes de muestras recolectadas entre el 14 y el 23 de noviembre de 2021 pertenecientes a este linaje”, indicó el NICD en un comunicado de prensa.[1]

Dada la velocidad de su propagación, es probable que ya esté presente en otras provincias sudafricanas. También tendría prioridad sobre la variante delta, dijo Tulio de Oliveira, Ph. D., director del Centre for Epidemic Response and Innovation (CERI) en Sudáfrica, en un tuit.

Ya se han identificado otros 4 casos en la vecina Botswana, se ha detectado un viajero de Sudáfrica en Hong Kong. Asimismo se detectó ya el primer caso en Europa, exactamente en Bélgica. Según el medio belga RTBF, es en “una mujer adulta joven que desarrolló síntomas 11 días después de viajar a Egipto vía Turquía. No tenía conexión con Sudáfrica ni con ningún otro país del sur del continente africano. No estaba vacunada ni se había infectado en el pasado”. Asimismo, Israel ha informado del primer caso de la nueva variante.

¿Por qué esta variante es potencialmente preocupante?

La particularidad de esta nueva cepa es que tiene un gran número de mutaciones ya observadas en variantes de SARS-CoV-2 identificadas como variantes de interés (VOI) o variantes de preocupación (VOC) pero también nuevas mutaciones. Entre estas, algunas son capaces de conferir resistencia a anticuerpos neutralizantes, otras son capaces de aumentar la transmisibilidad y otras más de aumentar la capacidad de infección del virus.

“Un perfil mutacional que hace que esta variante sea muy preocupante”, según de Oliveira.

Al momento los síntomas no parecen diferir de los que conocemos con las otras cepas (beta, delta), por otro lado, la naturaleza de las mutaciones encontradas en esta variante sugiere a los investigadores que podría presentar, al menos parcialmente, un “escape inmune”.

¿Pueden estas mutaciones afectar la sensibilidad de las pruebas de detección?

Probablemente sea una casualidad: “una de estas mutaciones se puede detectar gracias a las pruebas diagnósticas estándar, por lo que no requiere una secuenciación para permitir su detección”, especifica la nota de prensa del NICD.

En detalle, “la cepa B.1.1.529 tiene una deleción (△ 69-70) dentro del gen S de la proteína de la espiga que hace que su detección sea relativamente fácil mediante las pruebas convencionales de reacción en cadena de la polimerasa, mientras que la mayoría de las otras dianas (incluidos los genes RdRp y N) no parecen verse afectados, según los cientos de muestras analizadas en los laboratorios de Gauteng, por lo que es poco probable que se cambie la sensibilidad de las pruebas”, considera el NICD.

Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa generalmente detectan al menos dos objetivos muy diferentes en el genoma del SARS-CoV-2, que sirve como control cuando surge una mutación, explican los científicos. “El análisis de las mutaciones en el gen de la nucleocápside (gen N) de los virus B.1.1.529 sugiere, por tanto, que las pruebas antigénicas rápidas no deberían verse afectadas, sin embargo, se están realizando verificaciones”.

¿Qué dice la Organización Mundial de la Salud (OMS)?

El 26 de noviembre el Grupo Técnico Asesor sobre la Evolución del Virus del SARS-CoV-2 (TAG-VE), un grupo independiente de expertos que monitorea y evalúa periódicamente la evolución del virus y evalúa si mutaciones específicas y combinaciones de mutaciones alteran su comportamiento, clasificó a la nueva variante B.1.1.529 como de preocupación con la etiqueta ómicron.

Se recomienda a los países:

  • Mejoren los esfuerzos de vigilancia y secuenciación para comprender mejor las variantes circulantes del SARS-CoV-2.
  • Envíen las secuencias genómicas completas y metadatos asociados a una base de datos disponible públicamente, como GISAID.
  • Notifiquen los casos/grupos iniciales asociados con la infección por coronavirus a la OMS a través del mecanismo del RSI.
  • Realicen investigaciones de campo y evaluaciones de laboratorio, dentro de sus posibilidades, para mejorar la comprensión de los impactos potenciales del coronavirus en la epidemiología de la COVID-19, la gravedad, la eficacia de las medidas sociales y de salud pública, los métodos de diagnóstico, las respuestas inmunitarias, los anticuerpos neutralizantes u otras características relevantes.

Las variantes de preocupación se denominan así por que además de cumplir los criterios de una variante de interés (presentan cambios genéticos que se predice o sabe afectan las características del virus y han sido identificados como causantes de una transmisión comunitaria significativa o de múltiples grupos en varios países) presentan un aumento de la transmisibilidad o cambio en la epidemiología o aumento de la virulencia/cambio en la presentación clínica de la enfermedad o disminución de la eficacia de las medidas sociales y de salud pública o de los diagnósticos, vacunas y terapias disponibles.

¿Cuáles son las consecuencias inmediatas?

Varios países han decidido suspender los vuelos desde el sur de África.

El Reino Unido fue el primero en reaccionar al anunciar el jueves por la noche la inclusión en la lista roja de seis países africanos: Sudáfrica, Namibia, Botswana, Zimbabwe, Lesotho y Eswatini, lo que resultó en prohibiciones de vuelos desde estos destinos.

Italia, a su vez, ha emitido una prohibición de entrada a su territorio para cualquier persona que haya visitado en los últimos 14 días varios países del sur de África, incluida Sudáfrica.

Alemania también negará la entrada a su territorio a los viajeros extranjeros procedentes de la región.

Francia decidió este viernes 26 de noviembre suspender los vuelos desde el sur de África (Sudáfrica, Lesotho, Botswana, Zimbabwe, Mozambique, Namibia y Eswatini), medida que aplica por un periodo mínimo de 48 horas. Al momento no se había detectado ningún caso de la nueva variante en Francia.

España también suspendió los vuelos con Sudáfrica y Botsuana, pese a que Sanidad ha informado que no hay ningún caso aún.

Las medidas en Europa siguen a la declaración de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, sobre la suspensión de vuelos de la zona sur de África y el resto de países afectados. Mientras tanto en América, Estados Unidos y Canadá se unen a la Unión Europea en la suspensión de vuelos provenientes del sur de África. Sin embargo, la OMS desaconsejó hoy que no se tomen medidas de restricción de viajes.

¿Por qué una aparición de variantes en Sudáfrica?

El viernes por la mañana, el Dr. Benjamin Davido, especialista en enfermedades infecciosas en el Raymond-Poincaré Hospital en París, Francia, comentó a France Info que “las variantes aparecen principalmente en los países donde más circula el virus, como es el caso de Sudáfrica. Es el país donde hay más pacientes inmunodeprimidos y, en particular, donde hay más pacientes con el virus de inmunodeficiencia adquirida y para el que el acceso a la atención es sumamente complicado”. Asimismo, agregó que los pacientes inmunodeprimidos son “incubadoras de variantes”.

“La vacunación no es responsable de la aparición de variantes, todo lo contrario”, aseguró. “Nos arriesgamos a encontrarnos en un escenario en el que veremos aparecer cada vez más variantes. No debemos entrar en pánico, es el resultado de que no fuimos lo suficientemente rápidos en la acción, por lo que debemos actuar aún más rápido en términos de vacunación”, concluyó el Dr. Davido.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5908125#vp_1


Créditos: Comité científico Covid

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