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10 septiembre, 2021

Metoprolol reduce la inflamación pulmonar en pacientes críticos con COVID-19

En un pequeño estudio, la administración intravenosa del beta-bloqueante metoprolol a pacientes con COVID-19 críticamente enfermos con síndrome de dificultad respiratoria aguda mitigó de forma segura la inflamación pulmonar asociada con la enfermedad.[1]

La administración de metoprolol también resultó en una mejor oxigenación y menos días en ventilación mecánica intensiva y en la unidad de cuidados intensivos, en comparación con ningún tratamiento.

Estos datos sugieren que la reutilización de metoprolol para el tratamiento del síndrome de dificultad respiratoria aguda en pacientes con COVID-19 es una estrategia segura y económica con el potencial de mejorar los resultados, señalaron los investigadores.

“La reutilización de metoprolol para el tratamiento del síndrome de dificultad respiratoria aguda asociado con COVID-19 es una intervención segura y barata que puede ayudar a aliviar la enorme carga personal y sanitaria asociada con la pandemia”, concluyeron.

Los resultados del ensayo piloto MADRID-COVID, de Agustín Clemente-Moragon, B. Sc., del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, en Madrid, España, y sus colaboradores, se publicaron en versión electrónica el 30 de agosto en Journal of the American College of Cardiology.

En trabajos anteriores los investigadores demostraron que metoprolol, pero no otros beta-bloqueantes intravenosos clínicamente disponibles, anula la inflamación exacerbada provocada por los neutrófilos, la interacción neutrófilo-plaquetas y la formación de trampas extracelulares de neutrófilos en un modelo de ratón de lesión pulmonar aguda.

Estos resultados impulsaron este ensayo piloto en 20 pacientes, de entre 18 y 80 años, con síndrome de dificultad respiratoria aguda asociado a COVID-19.

La aleatorización se estratificó por edad (59 años o menos frente a 60 años o más), antecedentes de hipertensión (sí o no) y recuentos de neutrófilos circulantes (< 6.000 frente a ≥ 6.000). Se obtuvieron muestras de sangre y líquido de lavado broncoalveolar de los pacientes en el momento de la aleatorización y 24 horas después de la tercera dosis de metoprolol en el grupo de tratamiento y el día 4 en los controles.

Debido a los efectos cardiovasculares de metoprolol, los pacientes fueron monitoreados de manera invasiva y mediante ecocardiografía, señalaron los autores.

Como era de esperar, metoprolol redujo significativamente la frecuencia cardiaca (p < 0,01) y la presión arterial sistólica (p < 0,05), aunque ambas permanecieron dentro del rango fisiológico.

La ecocardiografía no mostró deterioro de la función cardiaca después del tratamiento con metoprolol.

Para evaluar la capacidad del metoprolol para tratar la inflamación pulmonar exacerbada mediada por neutrófilos, los investigadores analizaron las poblaciones de leucocitos en muestras de lavado broncoalveolar mediante citometría de flujo al inicio del estudio y el día 4.

Al inicio del estudio los grupos de metoprolol y de control no mostraron diferencias en el contenido de neutrófilos de lavado broncoalveolar. Pero el día 4, después de 3 días de tratamiento con metoprolol, el contenido de neutrófilos fue significativamente menor en el grupo de metoprolol (mediana: 14,3 neutrófilos/µl) que en el grupo de control (mediana: 397 neutrófilos/µl).

Los pacientes tratados con metoprolol también tenían menor contenido de células inflamatorias totales y menor contenido de monocitos/macrófagos. Los linfocitos no difirieron entre los grupos.

Los investigadores también exploraron el impacto de metoprolol en la quimiocina, la proteína quimioatrayente de monocitos 1 (MCP-1), ya que se ha demostrado que promueve la fibrosis pulmonar en el síndrome de dificultad respiratoria aguda en etapa tardía.

Descubrieron que la proteína quimioatrayente de monocitos 1 se atenuó significativamente después de 3 días de tratamiento con metoprolol. Al inicio del estudio el nivel medio de la proteína quimioatrayente de monocitos 1 fue de 298 pg/ml; el día 4 después de metoprolol fue de 203 pg/ml (p = 0,009).

Los niveles de la proteína quimioatrayente de monocitos 1 se mantuvieron sin cambios en los pacientes de control.

Un estudio elegante

En un editorial adjunto, el Dr. Mourad H. Senussi, profesor asistente en Baylor College of Medicine, en Houston, Estados Unidos, escribió: “Aunque el estudio tiene un tamaño de muestra pequeño, felicitamos a los autores, que intentan arrojar luz sobre los importantes factores fisiopatológicos que ayudan a establecer la plausibilidad biológica de este fármaco económico, seguro y ampliamente disponible”.[2]

En entrevista con Medscape Noticias Médicas, el Dr. Senussi agregó que metoprolol en sí mismo no es algo que se use principalmente para tratar COVID-19 per se. “Más bien, el fármaco atenúa la respuesta simpática-hospedero. Existe un delicado equilibrio entre esa ola simpática que es útil para el cuerpo y luego una ola simpática que si no se controla puede provocar un daño significativo. Y así, creo que este estudio realmente muestra que los fármacos como metoprolol pueden ayudar a mitigar ese efecto simpático inicial”.

Un estudio más grande está “absolutamente” justificado. “Este es un fármaco que está fácilmente disponible, es seguro y económico. El diseño del estudio fue simple, y lo más importante, mostró plausibilidad biológica”.

El Dr. Senussi también señaló que aun cuando el beneficio se observó en pacientes con COVID-19, el estudio sienta las bases para futuras investigaciones sobre el uso de beta-bloqueantes en pacientes críticamente enfermos.

“Se necesitan más estudios para dilucidar e identificar en qué parte del espectro inflamatorio se encuentran estos pacientes críticamente enfermos, qué pacientes se beneficiarían de los beta-bloqueantes y en qué momento durante su estadía en el hospital”, concluyó.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5907664#vp_1


Créditos: Comité científico Covid

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