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4 julio, 2021

COVID-19: el resumen semanal (25 de junio al 1 de julio de 2021)

Variante delta: imposible predecir su impacto en Latinoamérica

La diseminación de las variantes del SARS-CoV-2 sigue patrones “caprichosos” según el lugar, influyendo factores tales como diferencias genéticas en las poblaciones, el clima, el cumplimiento de las medidas de salud pública, el azar o la competencia con otras variantes circulantes. La variante de interés lambda (C.37), por ejemplo, es dominante en Perú, pero no tuvo una diseminación explosiva en Ecuador o Colombia y, en Chile, hay indicios de que empieza a ser desplazada por la gamma (P.1). En Argentina, gamma se dispersó menos de lo que se temía y la distribución de alfa (B.1.1.7) en varios países de la región fue limitada.

Por esa razón, pese a los temores que despierta la eventual propagación de la variante delta (B.1.617.2), “es muy difícil predecir el impacto de esa variante en la región”, dijo Jairo Méndez Rico, Ph.D., asesor regional en enfermedades virales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Hasta ahora se la detectó en 14 países y territorios de la región, incluyendo tres estados de México, aunque por lo general se trata de casos vinculados a viajes. Pero las vacunas no perdieron efectividad, no está claro que sea más agresiva y “las medidas de control de salud pública para cualquier variante siguen siendo las mismas. Así que a eso nos debemos enfocar”, recomendó Méndez Rico.

Eventos atribuibles a vacunas: ¿cuándo reportarlos?

¿Espasmos musculares? ¿Tinnitus? ¿Neumonía? ¿Migraña? Los médicos que por su experiencia acumulada y la secuencia temporal sospechen que algún problema de salud en los pacientes se relacione con la vacunación contra la COVID-19 deben notificarlo a los sistemas de farmacovigilancia por más improbable que resulte el vínculo, recomendó la inmunóloga Denise Naniche, Ph. D., maestra en salud pública, miembro del grupo de trabajo sobre vacunas y tratamientos de la Comisión Lancet COVID-19 y directora científica del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), en Barcelona, España.

“Mi mensaje sería no descartar, sino dar entrada a los registros y dejar que a otro nivel, donde hay visión más global, lo descarten o no. Siempre es mejor el lado de la precaución: reportar, más que no hacerlo, sobre todo al inicio, cuando cualquier efecto, incluso de salud mental, podría estar relacionado”, precisó.

¿Una vacuna universal contra SARS-CoV-2? Quizás antes que una contra la gripe

Una vacuna universal o de amplio espectro contra todas las variantes de COVID-19 no solo es factible, sino que también podría llegar mucho antes que una frente a la gripe, según una sesión en el XXIV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

“Los tipos de vacunas más susceptibles de adaptarse al desarrollo de una vacuna universal frente al coronavirus son los recombinantes del dominio de enlace del receptor, los de partículas similares a virus, los vectores inactivados que pueden llevar en su superficie distintas moléculas, y por supuesto, las nuevas plataformas de ARN”, señaló el Dr. Raúl Ortiz de Lejarazu, del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, España, quien vaticinó los primeros prototipos en el curso de los próximos dos años.

Dos estrategias para “potenciar” la vacuna de AstraZeneca

Aunque la recomendación para hacer frente a las nuevas variantes del SARS-CoV-2 es completar los esquemas cuanto antes, retrasar la segunda dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca 44 a 45 semanas en lugar del intervalo usual de 4 a 12 semanas podría inducir mejor respuesta de anticuerpos, según un estudio en voluntarios de 18 a 55 años liderado por Teresa Lambe, Ph. D., profesora asociada del Jenner Institute de la University of Oxford, en Oxford, Reino Unido, y una de las desarrolladoras de la vacuna.

Por otro lado, administrar la vacuna de Pfizer/BioNTech cuatro semanas después de una inyección de la de Oxford/AstraZeneca produce mejores respuestas inmunitarias que administrar otra dosis de Oxford/AstraZeneca,  según el estudio británico Com-CoV, presentado en una preimpresión de The  Lancet. Sin embargo, aunque los datos son alentadores, “salvo que haya una muy buena razón” no se debería cambiar el esquema homólogo de dos dosis probado en ensayos clínicos, señaló el autor principal, Dr. Matthew Snape, también de la University of Oxford.

La vacuna de CureVac muestra eficacia de 48%… pero no se rinde

Los resultados finales del estudio de fases 2b/3 de CVnCoV, la vacuna alemana de CureVac basada en ARN mensajero y ensayada en 40.000 voluntarios de Europa y Latinoamérica pueden parecer decepcionantes: solo tiene 48% de eficacia en la prevención de contagios en todos los grupos de edad.

Pero cuando se analizan otros desenlaces y se excluye a los adultos mayores, la interpretación de los datos puede ser algo más optimista. “En este análisis final, CVnCoV demuestra fuerte valor para la salud pública en la protección total de los participantes del estudio de 18 a 60 años contra la hospitalización y la muerte, y de 77% contra la enfermedad moderada y grave, perfil de eficacia que creemos será una contribución importante para ayudar a gestionar la pandemia y la dinámica diseminación de variantes”, destacó el director ejecutivo de la compañía, Franz-Werner Haas.

Abordaje escalonado para detectar miocarditis en atletas

En jóvenes atletas que tuvieron COVID-19 la resonancia magnética cardiaca incrementó 7,4 veces la detección de miocarditis clínica y subclínica, según un estudio publicado en JAMA Cardiology después del examen de 1.597 atletas de 13 universidades de Estados Unidos. De todos modos, la prevalencia total fue baja: 2,3%. En otra cohorte estadounidense de 789 deportistas profesionales que también atravesaron la enfermedad, se detectó alguna anomalía en niveles de troponina (0,8%), electrocardiograma (1,3%) y ecocardiograma (2,5%), y la resonancia posterior confirmó miocarditis en 0,4% y pericarditis en 0,3%.

“Realizar cribado con base solamente en síntomas de COVID-19 no es sensible. La sensibilidad mejora con un algoritmo combinado de síntomas, Electrocardiograma, ecocardiograma y troponina, aunque ese enfoque nos haría perder los individuos que tuvieron evidencia de miocarditis por resonancia magnética cardiaca. Por ahora el abordaje escalonado pareciera ser una buena estrategia para la detección de enfermedad inflamatoria cardiaca en atletas jóvenes”, comentó la Dra. Cecilia Bahit, jefa de Cardiología de INECO Neurociencias Oroño, en Rosario, Argentina, y miembro del comité editorial de Medscape en español.

El lado amargo de la glucemia alta

La diabetes no controlada y los niveles altos de glucosa en sangre están relacionados con COVID-19 más grave, hospitalizaciones más prolongadas y peores tasas de recuperación, según nuevo estudio retrospectivo presentado en el Congreso de la American Diabetes Association (ADA) de 2021.

El hallazgo refuerza que “la glucemia en ayuno debe ser un parámetro para considerar en el tratamiento de la infección por SARS-CoV-2”, afirmó Sudip Baipeyi, Ph. D., director del Laboratorio de Investigación de Metabolismo, Nutrición y Ejercicio de la University of Texas en El Paso, Estados Unidos.

Los efectos indirectos de la pandemia sobre el control de la diabetes también fueron ominosos: la mortalidad de los pacientes aumentó 50% en comparación con años anteriores frente a 20% de incremento en el resto de la población, señaló Edward Gregg, Ph. D., profesor de epidemiología y bioestadística del Imperial College London, en Londres, Reino Unido.

Pero además COVID-19 no solo agrava el pronóstico en pacientes con diabetes, sino que también puede desencadenar la enfermedad metabólica en quienes no la tienen, alertó el Dr. Antonio Ceriello, jefe del Departamento de Diabetes del Istituto di Ricovero e Cura a Carattere Scientifico (IRCCS) MultiMédica, en Milán, Italia, durante la conferencia de apertura del XXXII Congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED). “Estudios recientes han puesto en evidencia la inflamación de las células beta-pancreáticas en personas con COVID-19, lo que conduce incluso a la aparición de diabetes”, manifestó.

La mejor receta contra la sobreinfección: una buena terapia intensiva

¿Uso indiscriminado de antibióticos? Nada de eso. Para prevenir la neumonía asociada al ventilador y otras sobreinfecciones bacterianas y fúngicas en pacientes con COVID-19 hospitalizados en unidades de cuidados intensivos, la mejor receta es practicar “una buena terapia intensiva”, aseguró la Dra. Denise Machado Medeiros, neumóloga e intensivista del Instituto Nacional de Infectologia Evandro Chagas (INI) de la Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz), en Río de Janeiro, Brasil.

“Hay que seguir protocolos de desconexión del ventilador y sedación, realizar control glucémico, y hacer profilaxis de neumonía asociada a ventilador, de bacteriemia asociada a catéter y de delirium“, enumeró la Dra. Machado en el XVII Fórum Internacional de Sepse organizado por el Instituto Latinoamericano de Sepsis (ILAS).

¿Aerosol nasal para guardar y usar en una emergencia ?

Una inmunoglobulina M diseñada contra SARS-CoV-2 administrada por vía intranasal promete ser un nuevo fármaco con potente neutralización, amplia cobertura de variantes, farmacocinética deseable, perfiles de seguridad adecuados y protección respiratoria eficaz. Al menos, si se replican en humanos los resultados alentadores observados en roedores y publicados en la revista Nature.

“Debido a que las moléculas de inmunoglobulina M son relativamente estables, podría ser factible formularlas en un aerosol nasal que se comprará en una farmacia y se guardará para uso de emergencia”, comentó la Dra. Zaira Dennis Chávez López, dermatóloga mexicana y miembro del comité editorial de Medscape en español. Pero aclaró: todavía faltan ensayos clínicos que respondan, por ejemplo, cuánto tiempo podrían permanecer esos anticuerpos en humanos.

Miopatía por COVID-19: la “culpa” no es del virus, sino de la respuesta inmune

La miopatía relacionada con la infección por SARS-CoV-2 probablemente no se explique por una invasión vírica directa de las miofibrillas, sino por una afección mediada por la respuesta inmunitaria contra el virus, según un análisis de muestras de músculo esquelético de 43 pacientes que fallecieron por COVID-19 y de otros 11 adultos que murieron por otras enfermedades graves. El estudio alemán fue publicado en JAMA Neurology.

“La conclusión práctica para los médicos es que los pacientes con COVID-19 grave a menudo sufren inflamación de músculo esquelético (miositis), lo cual podría explicar los niveles elevados de creatina cinasa y el dolor y la debilidad musculares”, señaló el Dr. Tom Aschman, del Departamento de Neuropatología de la Charité-Universitätsmedizin Berlin, en Berlín, Alemania.

COVID-19 persistente, “próximo desastre de salud pública”

Siete meses después de haber tenido COVID-19, el Dr. Paul Garner, doctor en salud pública y especialista en enfermedades infecciosas de la Liverpool School of Tropical Medicine, en Liverpool, Reino Unido, todavía manifestaba ciclos de fatiga, dolor y otros síntomas. Se sentía inseguro respecto de su futuro: “Pensé que el virus había causado un cambio biomédico en mi organismo y había arruinado mi metabolismo de algún modo”, contó el Dr. Garner, quien relató su experiencia en un blog de The BMJ y recién ahora dice que recobró el equilibrio y la esperanza de una recuperación completa.

El Dr. Garner no está solo, en el Reino Unido se calculó que 6% de todos los pacientes con COVID-19 experimentaron uno o más síntomas después de 12 semanas. COVID-19 persistente es “nuestro próximo desastre de salud pública”, afirmaron investigadores de Estados Unidos en The New England Journal of Medicine, quienes instaron a desarrollar una estrategia proactiva y holística para abordar las brechas de conocimiento y las necesidades de los pacientes.

Las dos dosis de Vladimir Putin

En algunas localidades de Alemania, inmigrantes de origen ruso solo quieren recibir Sputnik V,  la vacuna del Gamaleya Research Institute, en Moscú (pese a que aún no está aprobada en ese país). Pero el entusiasmo es menor en la propia Rusia, donde 15% de la población ha recibido una dosis de alguna vacuna, mucha gente tiene desconfianza a los distintos productos y la progresión de la epidemia es “constante, exponencial y preocupante”, señaló el Dr. Antoine Flahault, Ph. D., epidemiólogo y director del Institut de Santé Globale de la Université de Genève, en Ginebra, Suiza. Esta semana, el país batió récords de muertes diarias (672 el jueves 1) y lanzó una campaña de vacunas de refuerzo.

El presidente ruso, Vladimir Putin, alentó a sus compatriotas a vacunarse y este martes 29 reveló el producto con el cual se había inmunizado el 23 de marzo y el 14 de abril: Sputnik V. “Me pidieron realmente que no hablara sobre qué vacuna recibiría, para no crear ningún tipo de ventaja competitiva de un fármaco sobre otro”, dijo en televisión, según transcribió RT. ¿Y cómo las toleró? Después de la primera dosis solo tuvo “una ligera sensibilidad” en el sitio de aplicación, y con la segunda le subió la temperatura hasta 37,2 °C. “Eso es todo”, cerró.


Créditos: Comité científico Covid

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