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30 marzo, 2021

No retrasar: pacientes con cáncer necesitan las dos dosis de la vacuna contra la COVID-19

El primer estudio sobre las respuestas a la vacunación contra la COVID-19 en pacientes con cáncer indica que en ellos la respuesta inmunitaria que ocurre tras la primera dosis de la vacuna es reducida, en comparación con la respuesta observada en individuos sanos. Los nuevos hallazgos, previstos para publicarse como un artículo preimpreso en medRxiv, plantean dudas sobre la política actual de Reino Unido de retrasar la segunda dosis de la vacuna. El artículo, cuya primera autora fue Leticia Monin-Aldama, Ph. D., no ha sido revisado por pares.

Retrasar la segunda dosis puede dejar a la mayoría de los pacientes con cáncer por completo (o en parte) desprotegidos. Además, tal retraso tiene implicaciones en lo que respecta a la transmisión del virus en el entorno del paciente con cáncer y con respecto a la evolución de variantes del virus que podrían ser preocupantes, concluyeron los investigadores.

Los datos provienen de un estudio británico que incluyó 151 pacientes con cáncer y 54 personas de control sanas. Todos los participantes recibieron la vacuna de ARN mensajero contra la COVID-19 BNT162b2 (Pfizer/BioNTech).

Esta vacuna requiere dos dosis. A los primeros participantes en este estudio se les aplicó la segunda dosis 21 días después de que habían recibido la primera, pero luego se modificaron las recomendaciones nacionales, y los participantes restantes tuvieron que esperar 12 semanas para recibir su segunda dosis.

El equipo de investigación informó que en las personas de control sanas la eficacia inmunitaria de la primera dosis fue muy elevada (97%); en cambio, en pacientes con cánceres sólidos la eficacia inmunitaria de una sola dosis fue notablemente baja (39%) y fue incluso más baja en aquellos con cánceres hematológicos (13%).

La segunda dosis de la vacuna aumentó considerable y rápidamente la eficacia inmunitaria en pacientes con cánceres sólidos (95% en las primeras 2 semanas después de recibir la segunda dosis), añadieron los investigadores.

Muy pocos pacientes con cáncer hematológico habían recibido la segunda dosis antes de que terminara el estudio, por lo que no se pueden sacar conclusiones claras. No obstante, los datos disponibles indican que 50% de pacientes con cánceres hematológicos que habían recibido el refuerzo en el día 21 tenía seropositividad a las 5 semanas frente a solo 8% de los que no habían recibido el refuerzo.

“Nuestros datos proporcionan la primera evidencia del mundo real sobre la eficacia inmunitaria después de una dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech en poblaciones de pacientes inmunodeprimidos y claramente demuestran que la deficiente eficacia de una dosis en pacientes con cáncer puede rescatarse con un refuerzo temprano aplicado el día 21″, comentó la autora principal, Dra. Sheeba Irshad, conferenciante clínica sénior de King’s College London, en Londres, Reino Unido.

“Con base en nuestros hallazgos recomendaríamos una revisión urgente de la estrategia de vacunación para grupos que desde el punto de vista clínico son extremadamente vulnerables. Hasta entonces es importante que los pacientes con cáncer continúen la observancia de todas las medidas de salud pública implementadas, como distanciamiento social y protegerse cuando acudan a hospitales, aun después de la vacunación”, añadió la Dra. Irshad.

Estos datos tienen “importancia inmediata” para los pacientes con cáncer, comentó Shoba Amarnath, Ph. D., del Centre for Cancer, de la Newcastle University, en Newcastle, Reino Unido. “Estos hallazgos son compatibles con nuestra comprensión. Sabemos que el sistema inmunitario en pacientes con cáncer está alterado, en comparación con controles sanos”.

“Los datos en el estudio respaldan la noción de que en pacientes con cánceres sólidos un retraso considerable de la segunda dosis ampliará el periodo en que los pacientes oncológicos estén en riesgo de infección por el SARS-CoV-2”, añadió.

Aunque se requieren más datos, “este estudio plantea la cuestión de que en pacientes con cáncer u otras enfermedades, o en los que reciben tratamientos que afectan la respuesta inmunitaria, debería agilizarse la administración de la segunda dosis de la vacuna”, comentó Lawrence Young, Ph. D., profesor de oncología molecular y director del Warwick Cancer Research Center, de la University of Warwick, en Coventry, Reino Unido.

Stephen Evans, M. Sc., profesor de farmacoepidemiología de London School of Hygiene and Tropical Medicine, subrayó que el estudio es “básicamente” observacional y que deben tenerse en cuenta limitaciones “inevitables”.

“No obstante, estos resultados indican que las vacunas pueden no proteger a los pacientes con cáncer tan bien como a aquellos que no lo tienen. Es importante que esta población continúe observando todas las medidas relacionadas con la COVID-19, como distanciamiento social y protección personal cuando acudan a hospitales, aun después de la vacunación”, añadió.

Detalles del estudio

Estudios previos han demostrado que algunos pacientes con cáncer tienen respuestas prolongadas a la infección por SARS-CoV-2, con desregulación inmunitaria persistente, seroconversión ineficiente y eliminación vírica prolongada.

Sin embargo, existen algunos datos en torno a cómo estos pacientes responden a la vacunación contra la COVID-19. Los autores puntualizaron que entre los 18.860 individuos que recibieron la vacuna de Pfizer/BioNTech durante su desarrollo “no se incluyó ninguno con diagnóstico oncológico activo”.

Para investigar esta cuestión iniciaron el estudio SARS-CoV-2 for Cancer Patients (SOAP-02).

Los 151 pacientes con cáncer que participaron en el estudio en su mayor parte eran adultos de edad avanzada, señalaron los autores (75% era mayor de 65 años; la mediana de edad era de 73 años). La mayoría (63%) tenía tumores malignos sólidos, de estos, 8% tenía enfermedad en etapa tardía y había padecido cáncer por más de 24 meses.

Las personas de control sanas eran profesionales sanitarios de atención primaria elegibles para la vacuna y no eran equiparables en edad a los pacientes con cáncer.

Todos los participantes recibieron la primera dosis de la vacuna; 31 (de 151) pacientes con cáncer y 16 (de 54) personas de control sanas recibieron la segunda dosis en el día 21.

Los participantes restantes fueron programados para recibir su segunda dosis 12 semanas más tarde (después de que terminara el estudio) en congruencia con los cambios en las guías nacionales.

El equipo informó que alrededor de 21 días después de recibir la primera dosis de la vacuna, la eficacia inmunitaria se estimó en 97% en las personas de control sanas frente a 39% para los pacientes con tumores sólidos y solo 13% para aquellos con cánceres hematológicos (p < 0,0001 para ambos).

Las respuestas de célula T, según se evaluaron mediante la producción de interferón-gamma o interleucina-2, o ambos, se observaron en 82% de las personas de control sanas, 71% de pacientes con tumores sólidos, y 50% de aquellos con cánceres hematológicos.

El refuerzo de la vacuna el día 21 dio lugar a eficacia inmunitaria en 100% de las personas de control sanas y en 95% de pacientes con cánceres sólidos. En cambio, solo 43% de los que no recibieron la segunda dosis fueron seropositivos 2 semanas más tarde.

El análisis adicional indicó que participantes que no tuvieron respuesta serológica se “distribuyeron uniformemente” entre los diferentes tipos de cáncer, pero las respuestas reducidas fueron más frecuentes en pacientes que habían recibido la vacuna en los primeros 15 días después del tratamiento del cáncer, en especial quimioterapia, y se habían sometido a tratamientos intensivos.

Los programas de vacunación de Reino Unido son diferentes de los de Estados Unidos. En Estados Unidos las vacunas de Pfizer y Moderna están siendo administradas de la manera establecida: con una segunda dosis a los 21 o a los 28 días después de la primera dosis, comentó a Medscape Noticias Médicas Lee Greenberger, Ph. D, director científico de la Leukemia and Lymphoma Society (LLS).

Greenberger también destacó que los pacientes oncológicos tienen un riesgo más alto de desenlace grave de la COVID-19, incluyendo periodos más prolongados de enfermedad y mayores tasas de fallecimiento, “tienen que tomar todas las medidas para proteger su salud. La Leukemia and Lymphoma Society y otras organizaciones oncológicas alientan a los pacientes con cáncer a hablar sobre la vacuna contra la COVID-19 con su doctor lo más pronto posible. También es importante para esta población mantener las medidas de prevención recomendadas, como: usar una mascarilla, distanciamiento social y lavado de manos, incluso después de la vacunación”, comentó.

El estudio SOAP es patrocinado por King’s College London y la Guy’s and St. Thomas Trust Foundation NHS Trust. Es financiado por becas de King’s College London Charity, Cancer Research UK y becas del programa de Breast Cancer Now. Los investigadores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

 


Créditos: Comité científico Covid

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